El ruido de las células

MINCHINELA, Raúl. “El ruido de las células”. La Vanguardia, 10/08/2005. P. 22

Nanomúsica. Las células sanas emiten un sonido diferente al de las enfermas. Estudiarlo puede servir para prevenir enfermedades, però también para la investigación musical de vanguardia.

Nuestras manos siguen teniendo el mismo tamaño, pero la tecnología que hay detrás de los controles cambia de proporción. Los laboratorios hace tiempo que dejaron la escala micro y pasaron al nano: un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro, mil veces más pequeño que un micrómetro. (…) La nanociencia ha disparado las ilusiones de la ciencia ficción, que ha pensado en ordenadores minúsculos cuya capacidad de cálculo no está limitada por los materiales, y en nanomáquinas que circulan por nuestra corriente sanguínea desembozando arterias, compensando la acidez estomacal o reconentando células neuronales. Todo en unas medidas que producen vértigo (…)

Una de las personas especializadas en el mundo de lo pequeño es James Gimzewski, que ha desarrollado la mayor parte de su vida profesional explorando la física y la química de las moléculas individuales. (…)

El intercambio con investigadores médicos llevó a Gimzewski a cambiar las moléculas por células, que son mucho más grandes y manejables. Se fijó en particular en la membrana que las delimita, y pensó que su vibración debería producir algún tipo de sonido, al modo en que funcionan las membranas de los altavoces de los aparatos de música. Para conseguirlo aplicó uno de sus sensores nanométricos y registró la vibración en un fichero digital -no es posible la reproducción en directo-, que luego amplificó hasta hacerlo perceptible por el oído humano. Un sistema muy similar al de los clásicos discos de vinilo, con una aguja infinitamente pequeña.El primero sonido celular, que provenía de una muestra de levadura, sonaba sorprendentemente agudo, dos octavas por encima del do (C3) que está en el centro del piano. “No parecía posible que una célula pudiera vibrar tan rápido”.

+info: Sonidos celulares. Laboratorio Gimzewski

Pruebas posteriores mostraron que las células suenan diferente bajo condiciones distintas. Incluso pequeños cambios de temperatura hacen que la nota varía.  (…) Gimzewski mantiene que escuchar la membrana celular es como poner la oreja en el muro de una fábrica: se oye el funcionamiento de los mecanismos internos. Por eso las células enfermas suenan distinto de las células sanas. Un detalle de gran interés en la lucha contra el cáncer, porque cabía pensar en la detección de células propensas a convertirse en cancerígenas escuchando el cambio de su funcionamiento interno. El químico sugiera la sonocitología -este es el nombre que propone para esta práctica- como herramienta de diagnóstico médico.

Sonido biológico

Una célula cancerígena es una célula que deja de cumplir la función que tiene encomendada. Durante la multiplicación celular que media entre la pareja óvulo-espermatozoide y el feto humano se asignan funciones muy determinadas. Unas se convierten en células cardíacas, otras en células hepáticas; unas se convierten en un pulmón y otras en un ojo y otras en los músculos de la pierna. Una célula cancerígena es una célula rebelde, que se resiste a la función que se le ha encomendado; que abandona sus funciones y procura extender la desobediencia. Unas condiciones curiosamente similares a las que representa, en otra escala, la música punk.

El sonido de las células ha despertado gran interés: un director de cine de terror ha pedido el sonido de una célula de levadura que emite un cambio de vibración, no muy distinto de un grito, antes de morir al ser sumergida en alcohol. Seguidores de un yogui espiritual han contactado con el científico bajo la creencia de que ha encontrado el lenguaje de la vida. Y especialistas de cáncer están interesados en encontrar una forma de detectar la música del cáncer, el punk biológico, entre el rumor de las células sanas. El mundo de la música pequeña ha comenzado buscando el estilo más ruidoso.

+ info: Antonio F. Muro. “El oscilador de ondas múltiples de James Gimzewski”. DSalut, núm. 154, noviembre 2012

(…) Su teoría, aunque compleja, podría resumirse de forma sencilla: todas las células de los organismos están en resonancia con dos tipos de radiaciones -las que provienen del interior de la Tierra (radiaciones telúricas y sugterráneas) y las procedentes del Cosmos (entre las radiaciones solares)- por lo que mientras las células de un organismo vibren de forma armónica con ellas estará sano;  llevando sin embargo cualquier cambio en la frecuencia de resonancia celular al desequilibrio o, lo que es lo mismo, a la enfermedad. (…)

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