Category Archives: Societat

El soroll mediambiental*

Avui hem tingut reunió de la comissió mediambiental del nostre centre i ens han vingut a informat sobre quatre dels vectors ambientals (aigua, energia, mobilitat i residus) per tal de plantejar-nos una ecoauditoria mediambiental en el nostre centre i avançar una mica més en el projecte d’Escola Verda.

El treball d’anàlisi es planteja de manera transversal i interdisciplinària i particularment ens resulta del tot engrescador, però… lamentem el fet que -de moment- en aquest auditoria no es contempli la problemàtica i els efectes dels nivells de soroll, és a dir, la contaminació acústica a què estem sotmesos, precisament quan del 10 al 13 de novembre es va celebrar a Madrid el 58è Congrés Nacional de la Societat Espanyola d’Otorinolaringologia i Patologia Cèrvico Facial i quan avui dijous 15 de novembre, al suplement de Salut del Diari de Girona, hem llegit el següent comunicat de l’agència EFE.

Creiem que val la pena reflexionar-hi per tal de prendre les mesures necessàries per no agreujar el problema de l’excés de soroll de la nostra societat, i més encara en els nostres àmbits més propers, com l’institut, les nostres llars o la comunitat de veïns de cadascú.

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Voces para la paz

Article publicat a <http://blocs.xtec.cat/musicarts>

Avui al matí TV2 ha emès el Concert solidari 2007 de l’Orquesta Músicos para la Paz dirigida per Enrique García Asensio que es va realitzar el 10 de juny d’aquest any a l’Auditorio Nacional de Música de Madrid. Més de 200 músics al servei d’una causa humanitària comuna: recaptar fons per a dur a terme el Programa d’Atenció Integral de Salut a la província d’Huaytará (Perú), conjuntament amb la ONG Ayuda en Acción, per tal de cobrir les necessitats bàsiques en qüestions de salud a més de 3.600 persones que viuen en pobles aïllats de les muntanyes andines del Perú. Continue Reading →

La música com a art

Article publicat a <http://blocs.xtec.cat/musicarts/>

La Música, en tant que art, permet l’expressió de sentiments i emocions, d’idees i pensaments; en tant que llenguatge no-verbal, permet la comunicació més enllà de les paraules. Com deia Adous Huxley (1894-1963), “després del silenci, el que més s’acosta a expressar l’inexplicable és la música”.

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Els segadors i l’himne nacional de Catalunya

Article de Marta Orts publicat a <http://jvv-musica.bloc.cat> el 11/09/2007. Revisat i ampliat el 04/07/2008.

Quadre d’Antoni Estruch: Corpus de sang (oli, 1907)

Des d’aquí, avui 11 de setembre, Diada Nacional de Catalunya, volem retre un petit homenatge al mestre Josep Viader i Moliner que el passat 1 de setembre va celebrar els seus 90 anys.

El motiu pel qual el volem homenatjar viader precisament en aquest 11 de setembre és perquè és l’autor d’una de les versions corals de la cançó “Els segadors”, l’himne nacional de Catalunya i que, sens dubte, ha esdevingut la versió més popular i la més es cantada arreu del nostre país.

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Estem preparats per apreciar la bellesa?

Article de Marta Orts publicat a <http://jvv-musica.bloc.cat> el 24/03/2007

Joshua Bell, considerat un dels millor joves violinistes del món, va participar en un experiement per valorar si el públic està preparat per apreciar la bellesa. Es va realitzar el gener de 2007 al vestíbul d’una estació de metro de Washington en una hora punta.

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La música del Egipto faraónico

PALACIO, Javier. “La música del Egipto faraónico”. Culturas. La Vanguardia, núm. 49. 28/06/2003, p. 9

Por desgracia, las excavaciones arqueológicas sólo pueden sacar a la luz objetos materiales de las antiguas civilizaciones, pero no sus músicas. De este modo, ¡cuántas composiciones maravillosas, melodías, ritmos y cantos, de Mesopotamia, Grecia o Roma, yacerán sepultadas bajo un silencio y un olvido milenario! Sorprendentemente, el tiempo ha respetado los ecos musicales de una cultura, por lo demás, nunca dejó de apuntar en todas sus realizaciones artísticas hacia la eternidad, el Egipto faraónico. Esos ecos resuenan en este trabajo de investigación, hasta ahora el más ambicioso y completo, llevado a cabo por el musicólogo y egiptólogo madrileño Rafael Pérez Arroyo.

[Referència bibliogràfica: PÉREZ ARROYO, Rafael. Egipto. La música en la era de las pirámides. Pozuelo de Alarcón (Madrid): Centro de estudios egipcios, 2001]

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Musica sacra: de la iglesia al concierto

DE PERSIA, Jorge. “Música sacra: de la iglesia al concierto”. Culturas-La Vanguardia, 9/04/2003. p. 29.

El rico repertorio del ceremonial litúrgico abandona los templos religiosos para instalarse con éxito en los grandes ciclos [de conciertos].

La importancia de los repertorios del ceremonial litúrgico -en sus diversas formas y en distintas culturas- ha quedado en manos de las programaciones de los grandes ciclos de conciertos. Los archivos de las catedrales y monasterios españoles guardan joyas artísticas pero ante la ausencia de una respuesta por parte institucional, el espacio de la música sagrada, de la música religiosa, se ha trasladado a la sala de conciertos. Lo cotidiano, aún en su proyección religiosa, está ausente de esta perspectiva, pero el público responde y espera estas propuestas cuya notoriedad se concentra en algunos destacados festivales.

Los mitos y las creencias son una parte fundamental del entramado que sostiene a los grupos humanos. No existe una sociedad sin valores, y éstos están expresados en su marco de creencias fundacionales. No sólo valen estas consideraciones desde una perspectiva que podríamos llamar antropológica: los ciclos económicos, los relacionados con la naturaleza, han marcado hasta ahora las actividades culturales de muchos grupos sociales y en cierto modo siguen señalando nuestras vidas.

Desde comienzos del siglo XX se viene señalando la necesidad de estudiar la cultura popular de las diferentes religiones europeas, y ya por entonces se comenzaron a escuchar voces que llamaban a “recuperar antes de que se pierda”. Los grandes cambios que imponía la sociedad industrial estimulaban esas consideraciones. En este comienzo de un nuevo milenio se impone con más definición y consecuencias de una economía y una cultura globalizadas, y la misma Unión Europea impone cambies en los cultivos y actividades económicas locales. Las celebraciones rituales, las fiestas que marcaban las etapas del año, vinculadas a las cosechas, a la fertilidad, pueden perder sus referentes. Naturaleza y cultura siempre han dialogado, y no es casual que las conmemoraciones de la Virgen, y las de a muerte y resurrección se propongan en primavera, génesis y despertar de la vida.

Nuestro sistema de creencias está vinculado a los ciclos naturales, pero, además, la dinámica cultural inherente al hombre y a sus necesidades va generando, en un mundo cambiante, nuevas respuestas. Los espacios tradicionalmente sagrados se resacralizan, y lo que fue una nave de iglesia se transforma en una sala de conciertos. Así, frente a una iglesia católica que ha perdido el norte en cuestiones musicales desde hace ya algunos años -dejando su ceremonial cadi desnudo y que ignora que el canto sagrado, por excelencia, el gregoriano, es lo que oficialmente garantizaba la comunicación con lo divino- encontramos unos músicos, que poco suelen tener que ver con las creencias esenciales, quienes ponen nuevamente en pie y en su sitio esos repertorios tradicionales exhumados de los archivos y rememorando viejas práctica.

Ya pocos ponen en tela de juicio el origen protestante de algunas grandes obras musicales para su representación en el templo católico y la Pasiones del mundo germano [como las de J.S.Bach] son en Semana Santa el punto de atracción del público, ya sea en el espacio tradicional del templo como en su reedición en la sala de conciertos. Es más, este diálogo con lo divino se actualiza en el arte actual y varios compositores vuelven sus ojos a los textos sagrados que cuentan la muerte y resurrección de Cristo para construir nuevas pasiones. (…)

Quizás la celebración de la Pasión sea uno de los momentos culminantes de la religiosidad en lo que hace a su carga dramática, siempre actualizada por las circunstancias sociales y políticas. La música siempre reivindica un espacio trascendente. Numerosas procesiones ponen en marcha uno de los espectáculos más impresionantes de la cultura popular en el que -paradójicamente- las instituciones públicas y eclesiásticas son las que invierten menos recursos económicos. La multitudinaria y tradicional Semana Santa de Sevilla, entre otras significativas, agota las posibilidades de la ciudad y revive los rituales, las emociones de devotos y visitantes ocasionales.

Las músicas en estas celebraciones son a veces tan importantes como las pesadas y bellas imágenes que llevan los fieles sobres sus hombros. El movimiento de los pasos en el camino de la procesión va condimentado con verdaderas escenas de baile de los mismos, todo en un ambiente marcial de las bandas que los acompañan. Las músicas, en este caso de banda moderna, cumplen también tradicionalmente un papel purificador del espacio por el que transitan, una síntesis del arte popular. (…)

Música con efectos

GUERRERO, Rosa. “Música con efectos”. Magazine La Vanguardia, juny 2002. Pp.88-89

La música ha constituido a lo largo de la historia una de las actividades grupales que más han incentivado las relaciones entre los seres humanos, posiblemente por su efectividad como herramienta de comunicación no verbal. Desde los ritos de las tribus primitivas hasta las discotecas del mundo occidental, la música ha estado siempre presente como lenguaje capaz de traspasar las barreras idiomáticas y conenctar directamente con las emociones. La música es, por excelencia, la expresión de la emotividad, de lo que no puede ser transmitido con palabras.

Apolo, dios mitológico de la música y la medicina, simboliza la interacción entre estas dos disciplinas. Las notas musicales tienen un poder terapéutico. Actualmente existe una especialidad académica denominada musicoterapia, que nació en los años cuarenta del siglo pasado. Su objetivo ha sido estudiar y sistematizar los efectos que los sonidos producen en el organismo, tanto psíquica como físicamente.

(…) Las terapias basadas en la música inciden primordialmente en dos elementos: el ritmo y la melodia. El ritmo influye en el movimiento y en la energía, ayuda a eliminar la tensión y favorece la creatividad. Normalmente se ejecutan patrones rítmicos dirigidos por el terapeuta y efectuados por él mismo o por el propio paciente, según se trate de movilizar emociones bloqueadas o de interpretar los sentimientos que quiere expresar la persona tratada.

La melodía, en cambio, actúa sobre las emociones y la afectividad. Lo habitual es que el profesional tenga un repertorio de piezas -por lo general, de música clásica- seleccionadas para cada estado emocional o bien que sea él mismo quien cree los motivos musicales.

Pero no es necesario sufrir trastornos de índole emocional para gozar de los beneficios que la música aporta a nuestro organismo. Ésta permite dejar volar la imaginación: con ella podemos evocar y recrear situaciones del pasado, imaginar que el tiempo fluye deprisa o que se detiene, que estamos en una isla paradisíaca o que gozamos de la compañía de una persona querida. Y es que la audición de una pieza musical se convierte para cada uno en una experiencia individual e irrepetible que varía en función del estado del ánimo, del momento y de las circunstancias personales.

La música permite liberar la agresividad, la ansiedad o la angustia acumuladas y dar rienda suelta a emociones reprimidas que, de lo contrario, pueden llegar a ser la causa de importantes desequilibrios. Se convierte así en una terapia que hace aflorar aquello que a veces resulta imposible de comunicar verbalmente.

Música terapéutica

Hoy día podemos encontrar en el mercado múltiples composiciones especialmente diseñadas para acceder al subconsciente y potenciar el flujo creativo, la relajación, la capacidad curativa del propio cuerpo, la integración de emociones, la concentración, la vitalidad, recordar experiencias remotas, agudizar los sentidos, superar a atonía, el miedo o la depresión, etcétera. En concreto, las piezas de música clásica son muy utilizadas en musicoterapia por sus efectos sobre las emociones. Entre las más habituales destacan:

Claves para aprender y disfrutar

Gozar de la música implica permitir que ésta penetre en las células de nuestro cuerpo con cada inspiración, sentir su onda vibratoria y liberar con cada espiración las emociones contenidas. Seguir los consejos que vienen a continuación permite disfrutar más de esta experiencia:

  1. Seleccione aquellos ritmos que le expandan, le equilibren o que de alguna manera note que contribuyen a expresar su latido interno.
  2. Elija la pieza musical que realmente le guste, y no la que esté de moda o guste a otros.
  3. Escuche con todos los sentidos la pieza escogida. Recuerde que es un canar de manifestación de la conciencia que le va a permitir imaginar experiencias vividas o deseadas.
  4. Deje que las notas penetren e inunden su laberinto de emociones. Poco a poco notará cómo cambia su percepción de los problemas y cómo éstos adquieren otro sentido.
  5. Relájese y permita que la melodía y el ritmo acaricien su piel. Cierre los ojos y sienta cómo la tensión acumulada desaparece al mismo tiempo que la música recorre su cuerpo, empezando por la puntas de los pies y acabando por los extremos del cabello.
  6. Busque su propio espacio para gozar de la música. Procure que sea un lugar con poca luz, en el que pueda estirarse o al menos mantener el cuerpo en una posición cómoda y relajada.

 

 

FONT: RIERA, Santi. “Algunes reflexions entorn de l’educació musical en les etapes d’ensenyament obligatori”. Escola catalana.  Any XXXIII, febrer 1998, núm. 345. Òmnium Cultural [Monogràfic: ensenyament de la múSIca]. pp. 9-10

Permeteu-me que, en iniciar aquestes reflexions, em refereixi a la concepció de l’educació que considero més ajustada i respectuosa, especialment si ens referim a les etapes de la infantesa i l’adolescència: “L’educació ha de ser un estímul al desenvolupament de la personalitat de l’infant i l’adolescent, en l’espai i en el temps, i que li faci descobrir les pròpies facultats i possibilitats perquè pugui decidir lliurement el paper que vol tenir en el món.”

Dins d’aquest concepte d’educació, la formació artística, i concretament la música, hi té un paper molt important, ja que, com diu M. Martenot, poleix la sensibilitat i fa descobrir que hi ha coses que, més que entendre-les, cal sentir-les; aporta també la dimensió de la creativitat impulsada per un mòbil estètic. A més, la disciplina que exigeix la música crea uns estat de consciència que no tenen cap equivalent en les altres matèries. I és important, també, perquè la  música és una de les manifestacions més altes de la cultura i de la capacitat creadora de la humanitat.

L’educació estètica i emotiva compromet no solament la sensibilitat sinó també la intel·ligència i la voluntat, i repercuteix en el capteniment de la persona, àdhuc corporalment, i la fa equilibrada i lliure.

(…) El parany més habitual, però, sol ser el de buscar la rendibilitat econòmica i immediata. Això comporta el desenvolupament d’unes facultats en detriment d’unes altres, cosa que, per mica que badem, comportarà una mutilació de la persona, una manca de llibertat i la inevitable insatisfacció. La professionalització prematura es converteix en objecte de l’educació quan hauria de ser-ne la persona. No és útil només el que és rendible sinó també, i més profundament, el que col·labora a la realització total de la persona.

no hi ha dubte que la societat catalana, especialment en els darrers vint anys, ha fet uns progressos molt notables en el terreny de l’educació musical. (…). La prova més palpable d’aquest progrés és l’enorme interès que suscita l’estudi especialitzat de la música que ha fet proliferar les Escoles de Música arreu del país i que desborda no solament els antics esquemes dels conservatoris, sinó també la nova estructuració proposada per la LOGSE. (…)

Sempre he cregut que l’eclosió d’aquest bon moment d’inquietud musical és degut a la labor tenaç de persones -com l’Oriol Martorell i tants d’altres- i d’institucions -com l’Institut Joan Llongueres, els cursos de l’Orfeó Lleidatà, l’Escola de Pedagogia Musical, els cursos per a mestres de l’ICE de la Politècnica…- que no es van rendir mai, fins i tot en els anys més difícils. Sempre he cregut que un dels principals factors de desvetllament ha estat el Moviment de Corals Infantils de Catalunya: aquesta labor lúdica, aparentment intrascendent i inofensiva, ha estat un ferment i un revulsiu social d’una gran efectivitat. El poble es va autodotar d’un factor educatiu que oficialmente se li negava.

Tot i això, la música no acaba de trobar el seu lloc dins l’ensenyament obligatori. D’entrada sembla que la presència de la música en un lapse de temps prou extens -de la llar d’infants a la secundària- hauria de permetre una planificació i un desenvolupament curriculars que conduïssin a uns resultats tangibles. La minsa dedicació i la indefinició dels continguts en volatilitzen sovint el producte final.

Seria indispensable que en tota l’etapa d’educació primària hi hagués un mínim de dues hores setmanals perquè la música pogués exercir la seva funció educativa i no fos merament una activitat lúdica i de revestiment, o encara pitjor, una matèria que s’ha de fer. És incomprensible que s’estableixi una matèria, se’n fixin la funció i uns continguts, i després se li negui pràcticament l’existència adjudicant-li una dedicació purament testimonial que no permet l’adquisició d’uns hàbits i unes destreses que, tot i ser elementals, demanen assiduïtat i continuïtat de dedicació.

Cal que l’educació musical no es limiti a la sensibilització vivencial que, tot i ser al meu entendre l’aspecte més important, fàcilment es dilueix i esdevé llenguatge; és creació, expressió i comunicació; afecta tota la persona perquè te components emocionals, intel·lectuals i tècnics. No ens podem limitar a “submergir-nos-hi” i deixar-nos portar, cal arribar també a “entendre” quins són els elements d’aquest llenguatge, com s’ordenen, es relacionen i es desenvolupen. L’art no és un efluvi irracional i no podem establir dicotomies entre sentir, fer i comprendre. Això és vàlid a tots els nivells de formació musical, tant dels professionals de la música com de qualsevol ciutadà. L’únic que varia és el grau d’aprofundiment.

Aquest coneixement no només és desitjable sinó també és possible: és perfectament assequible per tothom. L’únic que cal és la clarividència que els coneixements de llenguatge musical no són un objectiu en ells mateixos i que no en cal un domini -això ho hem de deixar per als professionals- però sí que cal saber-ne i experimentar-ne el seu comportament si volem que la música sigui un element de cultura, no només una expansió més o menys epidèmica, més o menys banal.

Amb tot això arribem al punt neuràlgic: el professorat.

Tot i els esculls esmentats, cal dir que també en aquest terreny s’ha avançat considerablement i que tant individualment com corporativament -grups de mestres- i acadèmicament -escoles de mestres- hi ha un gran col·lectiu de persones que treballen a consciència i eficaçment. Institucionalment es va ampliant la provisió de places d’especialista de música. Però hi ha grans escletxes que fan perillar tot el sistema.

Si un dels pitjors enemics de l’educació són les presses, la formació de professors requereix encara més una planificació i un escalonament a llarg termini. No és possible que un col·lectiu de persones esdevingui de cop i volta, per decret, especialista en una determinada matèria. La bona voluntat no supleix les deficiències i una formació comprimida i accelerada no n’és la solució.

(…) Jugar amb la formació dels infants i dels joves és una vel·leitat imperdonable.

Tot i aquest problema, que és prou greu, el balanç global de l’ensenyament de la música és positiu, si tenim en compte d’on venim i el poc temps que fa que caminem. El perill més aviat seria si penséssim que el problema ja està resolt o definitivament enfocat (…). Cal, repeteixo, una planificació a llarg termini, molt ambiciosa, ben escalonada i flexible.

Per acabar, no em sé estar d’alertar d’uns excessos que recentment s’accentuen i que, entenguem-nos bé, només són nocius en tant que excessos:

  • Una sobredosi de pedagogia que intenta suplir amb solucions màgiques les mancances de formació dels mestres. La frase “la metodologia se la fa cada mestre”, vàlida fins a cert punt, s’utilitza de vegades com a tapadora per justificar actuaciones més que dubtoses que passen de puntetes sobre un suposat currículum buit de continguts.
  • Una sobredosi de tecnologia didàctica. El que hauria de ser una trama ben assumida sobre la qual teixir la labor docent, es converteix en un objectiu d’ella mateixa. Sembla que el millor mestre és el que té els papers més clars i polits. L’administració atabala excessivament als mestres en aquest sentit, amb el perill de desequilibrar la feina amb un formalisme estèril.
  • Una sobredosis d’ “últimes modes” que es van substituint successivament i frenèticament, servides amb etiquetes políticament molt correctes com universalitat, tolerància, multiculturalisme, atenció a la diversitat, etc., que de vegades amaguen una sorra sobre la qual és perillós voler edificar.

Els principals responsables de l’educació musical, no ho oblidem, som nosaltres, els mestres de música, i si fem la feina ben feta, amb rigor i tenacitat, la societat, l’administrada i l’administradora, ens anirà obrint el camí.

El silencio

FONT: “El silencio” [Monogràfic]. El Correo de la Unesco. Maig 1996

AL CORRER DE LOS MESES

  • Bengat Elnadi y Adel Rifaat (p. 9)

En julio de 1967 aparecía un número de El Correo titulado “¡Silencio!”. Estaba en realidad enteramente dedicado al ruido -a las molestias que provocaba ya entonces, a la acción de las asociaciones que lo combatían por doquier, a las diversas soluciones propuestas para limitar sus efectos nefastos sobre el organismo y sobre el cuerpo social. Es decir que el silencio, com tal, sólo era aprehendido por contraste, como el reverso del ruido. Ahora bien, el silenci puede ser otra cosa y mucho más que eso. Puede ser plenitud. Un contacto -consigo mismo, con el mundo, con lo sagrado-. Así, está estrechamente ligado con la experiencia religiosa -la ascesis a menudo pasa por el silencio-, como con la experiencia artística (…). Los autores de este número dan testimonio, cada cual a su manera, del poder del silencio cuando se convierte en una vía de realización interior o de relación con el prójimo.

(…) el silencio rodea de una halo sacralizado (…), nos habla del secreto acuerdo que instaura el silencio entre los vivos y los muertos en ciertos ritos fúnebres [tribus africanas] (…), el silencio es a veces la única respuesta con que el hombre puede expresar su plena dignidad [prisioneros]. Pero el silencio está también estrechamente unido al éxtasis [música sufí] (…), a la inspiración (…), a la poesía (…), a la pintura (…). Por último, se experimenta intensamente en la armonía recobrada entre el cuerpo y el espíritu (…), el dominio del silencio desemboca en un arte de vivir.

El silencio. Una palabra de paz.

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