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“La Traviata de Verdi” i Catalunya Música

Article de Marta Orts publicat a <http://jvv-musica.bloc.cat> el 14/04/2007El passat dia 10 de maig del 2007 es complien els vint anys d’emissions ininterrompudes de Catalunya Música, un canal de música clàssica de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió. Per això aquesta emissora catalana ha organitzat tota una sèrie d’actes musicals per a celebrar-ho.

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Musica sacra: de la iglesia al concierto

DE PERSIA, Jorge. “Música sacra: de la iglesia al concierto”. Culturas-La Vanguardia, 9/04/2003. p. 29.

El rico repertorio del ceremonial litúrgico abandona los templos religiosos para instalarse con éxito en los grandes ciclos [de conciertos].

La importancia de los repertorios del ceremonial litúrgico -en sus diversas formas y en distintas culturas- ha quedado en manos de las programaciones de los grandes ciclos de conciertos. Los archivos de las catedrales y monasterios españoles guardan joyas artísticas pero ante la ausencia de una respuesta por parte institucional, el espacio de la música sagrada, de la música religiosa, se ha trasladado a la sala de conciertos. Lo cotidiano, aún en su proyección religiosa, está ausente de esta perspectiva, pero el público responde y espera estas propuestas cuya notoriedad se concentra en algunos destacados festivales.

Los mitos y las creencias son una parte fundamental del entramado que sostiene a los grupos humanos. No existe una sociedad sin valores, y éstos están expresados en su marco de creencias fundacionales. No sólo valen estas consideraciones desde una perspectiva que podríamos llamar antropológica: los ciclos económicos, los relacionados con la naturaleza, han marcado hasta ahora las actividades culturales de muchos grupos sociales y en cierto modo siguen señalando nuestras vidas.

Desde comienzos del siglo XX se viene señalando la necesidad de estudiar la cultura popular de las diferentes religiones europeas, y ya por entonces se comenzaron a escuchar voces que llamaban a “recuperar antes de que se pierda”. Los grandes cambios que imponía la sociedad industrial estimulaban esas consideraciones. En este comienzo de un nuevo milenio se impone con más definición y consecuencias de una economía y una cultura globalizadas, y la misma Unión Europea impone cambies en los cultivos y actividades económicas locales. Las celebraciones rituales, las fiestas que marcaban las etapas del año, vinculadas a las cosechas, a la fertilidad, pueden perder sus referentes. Naturaleza y cultura siempre han dialogado, y no es casual que las conmemoraciones de la Virgen, y las de a muerte y resurrección se propongan en primavera, génesis y despertar de la vida.

Nuestro sistema de creencias está vinculado a los ciclos naturales, pero, además, la dinámica cultural inherente al hombre y a sus necesidades va generando, en un mundo cambiante, nuevas respuestas. Los espacios tradicionalmente sagrados se resacralizan, y lo que fue una nave de iglesia se transforma en una sala de conciertos. Así, frente a una iglesia católica que ha perdido el norte en cuestiones musicales desde hace ya algunos años -dejando su ceremonial cadi desnudo y que ignora que el canto sagrado, por excelencia, el gregoriano, es lo que oficialmente garantizaba la comunicación con lo divino- encontramos unos músicos, que poco suelen tener que ver con las creencias esenciales, quienes ponen nuevamente en pie y en su sitio esos repertorios tradicionales exhumados de los archivos y rememorando viejas práctica.

Ya pocos ponen en tela de juicio el origen protestante de algunas grandes obras musicales para su representación en el templo católico y la Pasiones del mundo germano [como las de J.S.Bach] son en Semana Santa el punto de atracción del público, ya sea en el espacio tradicional del templo como en su reedición en la sala de conciertos. Es más, este diálogo con lo divino se actualiza en el arte actual y varios compositores vuelven sus ojos a los textos sagrados que cuentan la muerte y resurrección de Cristo para construir nuevas pasiones. (…)

Quizás la celebración de la Pasión sea uno de los momentos culminantes de la religiosidad en lo que hace a su carga dramática, siempre actualizada por las circunstancias sociales y políticas. La música siempre reivindica un espacio trascendente. Numerosas procesiones ponen en marcha uno de los espectáculos más impresionantes de la cultura popular en el que -paradójicamente- las instituciones públicas y eclesiásticas son las que invierten menos recursos económicos. La multitudinaria y tradicional Semana Santa de Sevilla, entre otras significativas, agota las posibilidades de la ciudad y revive los rituales, las emociones de devotos y visitantes ocasionales.

Las músicas en estas celebraciones son a veces tan importantes como las pesadas y bellas imágenes que llevan los fieles sobres sus hombros. El movimiento de los pasos en el camino de la procesión va condimentado con verdaderas escenas de baile de los mismos, todo en un ambiente marcial de las bandas que los acompañan. Las músicas, en este caso de banda moderna, cumplen también tradicionalmente un papel purificador del espacio por el que transitan, una síntesis del arte popular. (…)