Klangfarben

30 10 2009
  Els propers dies 20, 21 i 22 de novembre, a L’Auditori de Barcelona, l’OBC, sota la direcció del japonès Eiji Oue, estrenarà l’obra Klangfarben. Variacions pictòriques per orquestra simfònica sobre l’obra de Salvador Alibau del compositor català Carles Guinovart i Rubiella.  

Es tracta d’una obra d’encàrrec de la mateixa Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya i l’Obra Social Caixa de Catalunya.

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La Patum de Berga

11 06 2009
La Patum és una festa tradicional que anualment es celebra a Berga (comarca del Berguedà). Els actes festius duren cinc dies i coincideixen amb la setmana de Corpus. El 2005 la UNESCO la va declarar Patrimoni Oral i Immaterial de la Humanitat.

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Audite silete divina musica

18 05 2009
Ahir, el Cor de la Universitat de Girona que dirigeix el professor Joan de la Creu Godoy, ens va oferir un magnífic concert de cor i arpes a la Sala Simfònica de l’Auditori-Palau de Congressos de Girona. (post refet el 30/05/2009)

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El futurisme

20 02 2009

Avui es commemora el centenari de la publicació del “Manifest del Futurisme” del poeta italià Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944) al diari francès Le Fígaro, un document que va sentar les bases d’una nova concepció estètica, el futurisme, una de les avantguardes del s. XX .

+ info: Manifest del futurisme (1909), F. T. Marinetti.

Les idees principals que es proclamen en aquest manifest són -entre altres- el rebuig al passat i l’enaltiment dels valors moderns -i de futur- com la velocitat i el moviment, el progrés, les màquines i el soroll; el dinamisme i ritme frenètic que es porta a les ciutats -en contraposició a la tranquil·litat dels pobles-; i la potència i la utilització de les màquines i els mitjans de comunicació moderns.

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El preu del silenci

28 02 2008

Artículo de Raúl Minchinela, publicado el 21 de diciembre de 2005 en “Culturas” núm. 183 de La Vanguardia.

SILENCIO MUSICAL. El silencio no es sólo la ausencia de sonido. Es también un apreciado recurso musical con precio de venda en algunas ocasiones. Hay quin se plantea incluso si el silencio, como tal, se puede situar bajo la protección de las leyes de la propiedad.

En 1968, el compositor italiano Luciano Berio estrenó su obra Sinfonía, una pieza-mixtura para orquesta y voces amplificadas que, sobre una pieza de Mahler, colocaba extractos de obras célebres construyendo un collage que recorría la historia de la música, desde Bach a Stockhausen. Además de su composición, la obra es un referente por su esencia: en oposición a la tradición modernista, Sinfonía propone que todos los materiales de la música, incluida su historia reciente, están a disposición del compositor. El collage de extractos de piezas musicales existentes ha prosperado con éxito hasta nuestros días, pero sólo se han encajado melodías.

En un sitio de internet [+ info] se encuentra una pieza que está compuesta enlazando las pausas de canciones pop famosas, con éxitos de Elvis Presley, Breeders o los Smiths. Lo que parece un silencio constante es, en realidad, una secuencia de interrupciones que nos deberían sonar familiares. Para faciliar la experiencia, un rótulo nos dice en cada momento qué silencio estamos escuchando.

(…)

El silencio tomó presencia propia en el mundo académico a partir de la pieza 4′33 de John Cage, todo un clásico estrenado en 1952. En su encarnación original, la obra consiste en un solista que entra en escena, saluda al público, se sienta al piano, sube la tapa, coloca las manos en los muslos y lee la partitura ante la atenta mirada del público. El pentagrama, habitualmente punteado con corcheas y semifusas, únicamente tiene silencios. Es diferente de un pentagrama en blanco, porque el tiempo está meticulosamente medido: no es una pieza que se improvise. El pianista baja la tapa al finalizar cada uno de los tres movimientos de la pieza. 4′33 defiende que la música no es sólo cuestión de ritmo y armonía, e incluye al propio público, con sus toses y sus movimientos, como parte de la experiencia sonora.

Cuarenta años después de aquel estreno, el grupo musical The Planets presentaba su disco Classical Graffiti, con piezas clásicas arregladas al estilo pop, en la tradición de Luís Cobos. Para separar las piezas más acústicas de las más arregladas, Mike Batt, creador del proyecto, decidió que la pista 13 del disco fuera un minuto de silencio, una pausa para oxigenar al oyente antes de cambiar de registro sonoro. Como corte numerado, fue titulado en la carátula, bajo el descriptivo nombre de “El silencio de un minuto”, y lo acreditaron como Batt/Cage, en un evidente guiño a 4′33. Lo que pretendía ser una sonrisa cómplice se convirtió en una pesadilla: los herederos del John Cage demandaron a Batt y The Planets por plagio. Los dos silencios eran, según los abogados, el mismo. (…) Finalmente, la justicia no decretó si el silencio se puede registrar como propiedad privada, una postura que inquieta a los amantes de la paz y a quienes aún defienden que los pequeños placeres de la vida son gratis. Antes de llegar a juicio, Batt llegó a un acuerdo extrajudicial con los herederos de Cage, en una cantidad que el Daily Telegraph estimó en nada menos que 150.000 euros. Mientras el clásico de Berio sigue interpretándose usando notas de sus colegas, quedarnos callados puede resultar mucho más caro. Con razón se dice que el silencio es oro.